Escucho luego pienso en lo que es,
en lo que no es,
en lo
que puede ser y no pudo ser,
en lo que podría haber querido,
pero no quise.
Pienso y me digo a mí mismo,
¿por qué no hice lo que tenía que hacer
cuando tenía
la oportunidad de hacerlo?
Luego pienso y me digo
estoy así porque quise estar
así,
siendo lo que soy
en un lugar que no es como quisiera que sea.
También me
digo a mí mismo
estás donde estás aunque la mitad de ti no esté en ti
y la otra
mitad no sea de ti.
Entonces junto mis mitades
y veo al sol
y pienso
y creo
y
existo
otra vez...
Y me asaltan las ganas de seguir viviendo,
seguir agradeciendo,
seguir siendo como soy,
seguir estando donde estoy,
seguir disfrutando lo que
disfruto,
seguir recordando lo que me hace recordar.
Es que así es como es la
vida
llena de momentos de todo tipo,
algunos momentos largos,
otros
insuperables,
otros momentos de nada o casi nada.
Momentos,
tiempos,
gustos,
caricias,
sonrisas,
deseos,
amor amando,
amor viviendo,
amor soñando,
amor
solo amor,
con unos jaspes de odio al desamor,
con unos pequeños atisbos de pánico
con sentido,
porque estoy seguro,
bien seguro
de que mi cuerpo físico no es
eterno.
Y me asaltan las ganas de saber
que cuando ya deje de ser pensamiento,
mirada,
voz y palabra
seré pensamiento puro,
amor puro,
vida pura,
alegría
pura,
sueños puros,
aunque ya no haya nada nuevo que descubrir,
aunque ya no
exista ninguna sensación por vivir lo que no pude vivir
porque estaré enclavado
en la eternidad de la esperanza.
Y abro los ojos
y pienso de nuevo
y siento de
nuevo
y miro de nuevo mi realidad,
ésta que por el momento es la única que
tengo.
Y me asaltan las ganas de ser quien soy cada día,
todo el día,
todos los
días, de los días que me quedan por vivir...
Y te miro en el lugar que tengo
para mirarte,
en ese lugar en el que tu no sabes cómo te tengo
porque no puedes
estar pero estas
viviendo, cada día de tus días llenos de luz,
sonriendo,
cantando,
diciendo,
pensando,
haciendo,
soñando,
jugando...
estás quizás como
no quisieras estar,
pero estás.
Y me asaltan las ganas de entrar
en ese lugar en
el que solo tu y yo podemos entrar
y ser
y vivir
y soñar
y hacer
y decir
y
encontrar el otro lado de las cosas que habíamos descubierto
y me doy cuenta
que no por nada el ser humano existe,
ni nada hace que exista mejor que antes,
ni mejor que después,
solo estás ahí
y quiero entrar pero no puedo entrar
porque estás en un lugar mío,
muy mío
y ¿Cómo hago para entrar en mi mismo?
Y
me asaltan las ganas de volver en el tiempo
a otro tiempo,
al tiempo de mi
padre,
de mi madre,
de mi adolescencia,
de mi niñez
para mirar el otro lado de
las cosas que no había visto
hasta mucho después
y mirarme a tu lado siendo
niños,
mirarte cómo miras la vida,
cómo miras a Dios,
cómo miras todo lo que
miras
y mirarte mirándome
y verme en tus ojos
y acariciarte con la mirada
y
sentir como respiras
y fusionarme en tu aire
y salir en tu voz que canta
y dice
amor, amor, amor...
Y me asaltan las ganas de ser vos,
de ser yo,
de ser
nosotros...
Y me asaltan las ganas de tomarte de la mano
y me lleves al mar,
y
te lleve al aire,
y me lleves al calor,
y te lleve a la luz...
Y me asaltan las
ganas de saber
cómo es la luz tomado de tu mano...
Y me asalta la alegría de saber
que estamos a una nada de estar donde no,
no puedo entrar,
ni tu
salir,
ni yo entrar...
que corta es esta realidad,
que largos e
inconmensurables son los sueños
y los pensamientos
y las ganas de ser
y amar
pero que corta es esta realidad que es la que nos ha permitido marcar el punto
de partida
para ser más que seres humanos...
que corta es,
corta es,
muy
corta...
Alessio
Diciembre 7, 2020
Ntra Sra. de La Paz