martes, 6 de junio de 2017

Escribir

Si no puedo escribir lo que vivo
¿Para qué vivir?

Si no puedo escribir cuanto amo
¿Para qué amar?

Si no puedo escribir en paz
¿para qué luchar por ella?

Marea

El mar ya no está como estaba
Las piedritas en la playa no son las mismas
Las caracolas tampoco
El olor del salitre se desvanece
ya no está como estaba.

Tu no

Gracias a ese tu no, tengo lo que tengo ahora. Y ese no de aquel tiempo, me permite -en esta nueva cercanía- verte con otros ojos, verte con otra mirada, sentirte de una manera tan distinta de la manera de aquel entonces. Un mirarte diferente pero comprenderte íntegro, un quererte específico pero en todas tus esencias, en todos tus matices, en todos tus aromas, en todas tus cicatrices grandes y pequeñas, aquellas que llevas marcadas en la piel y en el alma, esas que sólo pueden verse con la claridad del paso del tiempo, con los ojos abiertos desde el fondo del espíritu y con la mirada forjada en la claridad meridiana del amor. Gracias a ese tu no hidalgo pero temeroso, pero gratificante, pero verdadero a la vez, te amo.