Te pienso al comenzar mi batalla y estás grabada como
insignia santa en mi bandera
Te digo que te amo y me oyes desde el principio hasta la
eternidad
Te sueño en mi vida estelar y te quedas como dueña y
señora de mis lunas
Te llamo desde mi encrucijada entre la vida y la muerte y
respondes con simiente de vida eterna
Te espero para celebrar la victoria de la luz y llegas con
la fuerza de mil estrellas de vida
Te quiero entre la distancia del futuro y el tiempo del
ayer, y no sé dónde está el límite de tu existencia
Te oigo en la plenitud del amor y soy pueblo sediento de tus
palabras cargadas de verdad
Te toco el espíritu en santidad y dejo mi cuerpo a merced
de la historia
Esa historia que terminará el mismo día en que ni tu
voluntad ni la mía
Encontrarán ningún argumento, terrenal o celestial
Para dejar de ser comunión
por los siglos de los siglos
Alessio
Diciembre 18, 2012