Al despertar:
Abro los ojos y encuentro los tuyos, todavía soñando
A media mañana:
Pienso en ti mientras juego con mi merienda sin desempacar
A media tarde:
Hago un alto para escribir versos pensados
en tus razones
en tu sonrisa
en tus besos
en tu rostro
en tu boca
en tu voz
en tus caderas
en tus pantimedias
en tu fina y seductora manera de caminar bajo el claro de luna
en tu delicada forma de apreciar las cosas que no aprecio de este mundo
en el brillo de tus ojos cuando se te ocurren ideas comprobadamente factibles
en el color de tu piel envuelta en satin negro
en el aroma de tu cabello húmedo y fresco
en tu rostro configurado con el intenso frenesí del climax
en tu silencio simple y profundo cuando me miras dormitar
en la pureza de tu mirada cuando acercas tu boca para que te bese
en tu fastidio cuando me descubres espiandote en la ducha
en la puerta que se cierra frente a mi nariz cuando necesitas estar sola
Al anochecer:
Contemplo tu silla favorita,
miro tu ventana favorita,
releo tu revista favorita,
me embeleso con tu foto de niña favorita,
caliento con mis manos tu frasquito vacio de perfume favorito,
descubro y atesoro un cabello tuyo en tu cojín favorito,
en tu mesa, miro la pequeña pila de horrorosos versos mios pero favoritos tuyos,
y me parece escuchar la voz tuya,
y me parece escuchar ese silbidito tuyo,
y recordar esa canción favorita tuya,
y creo escuchar detrás de la puerta los tacones tuyos,
en medio de los tic tac del cucú favorito tuyo,
el mismo que hoy pienso dejar sin cuerda
porque no quiero saber cómo ni cuánto tiempo más esperaré
en esta espera de mierda.
Alessio
Noviembre 13 de 2012