Llegar a casa y descubrir que huele a casa
Y mirar tus ojos y tus manos acariciando cabecitas y manitos sedientas de amor.
Llegar a casa y descubrir que huele a casa
Y socorrerte en tu desvelo con aroma de ungüentos, jarabes y termómetros infantiles.
Llegar a casa y descubrir que huele a casa
Y escuchar tu voz convertida en suave melodía para apaciguar tiernos desvelos.
Llegar a casa y descubrir que huele a casa
Y buscarte y encontrarles durmiendo en medio de vestigios de acuarelas, pinceles, papeles picados y un gran corazón rojo en la mesa que dice: Te queremos…
Llegar a casa y descubrir que huele a casa
Y sentir que el corazón se vuelve un tobogán al verte radiante con tu “mini negra” y tu “impulse” favoritos, que con el tiempo, no sé si favoritos tuyos o favoritos míos…
Llegar a casa y descubrir que huele a casa
Y encontrarte en “situación” de intelectual en ejercicio, absorta en tus libros, con toda la predisposición para dejarme morir del tedio porque lo único que me dices es hola y no me das más bola para no perder el hilo…
Llegar a casa y descubrir que huele a casa
Y buscarte con una rosa salmón en la mano, de las que sé que te gustan, eso creo, y caer en cuenta que no podré decirte que te quiero porque estarás de viaje los próximos 2 días.
Llegar a casa y descubrir que huele a casa
y abrazarte primero madre, y besarte después compañera y amarte siempre señora de mis versos.
Llegar a casa y descubrir que huele a casa...
Alessio
Mayo 27 de 2010
Día de la Madre
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