En el desolado campo de batalla de esta guerra sin número, sin nombre, ni misericordia,
yacen batallones íntegros de sueños malheridos. Unos mutilados, otros despellejados, algunos ametrallados…
Unos con los ojos abiertos,
otros con la sonrisa a flor de labio,
varios con el corazón sin bandera,
todos, con la mirada puesta en la luna,
en el sol,
en las estrellas,
en la luz de sus esperanzas.
Todos, en agonía sin muerte.
Crecen cicatrices en sus mutilaciones,
renace piel en sus cuerpos,
retoñan sueños sin soñar en sus ilusiones.
Y empuñan nuevamente sus fusiles con los ojos abiertos,
y calan bayonetas con la sonrisa a flor de labio,
todos, con la mirada puesta en la luna,
en el sol
en las estrellas
en la luz de sus esperanzas.
No quieren esta vida en otra vida,
no esperan agua,
no desean pan,
no necesitan otras ilusiones,
no buscan la eternidad,
no claman redención,
no le piden tiempo al tiempo,
no les importa el futuro,
sólo la luz de sus esperanzas.
Y se levantan,
y caminan,
y combaten,
a pesar del silencio como única respuesta.
Y atacan la fortaleza,
a pesar de sus heridas.
Y disparan contra el tiempo y la distancia,
a pesar de la sentencia absoluta.
Y persiguen, todos, en agonía de muertos que no quieren morir,
la luz de sus esperanzas…
Alessio
Abril 30, 2010
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